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Maternidad ¿elección u obligación?

Hace unos días salió a la luz un titular por Samanta Villar sobre la maternidad: “Tener hijos es perder calidad de vida”, haciendo que surgiera mucho revuelo al respecto por el sector maternal,  y que nos planteáramos algunas cuestiones sobre como se ha vivido la maternidad, como ¿elección u obligación?.

Moadiario Torrevieja 2014 Samanta Villar MOWO Instagram

Entrevista en La Vanguardia.

Entrevista en el ABC.

Entrevista en Divinity.

Investigando algo sobre las entrevistas y reportajes realizados por Samanta en diferentes medios, creo que como siempre hay titulares que se sacan de contexto para conseguir polemizar y así conseguir una repercusión mediática. No olvidemos que pretende vender un libro sobre su maternidad mediante la donación de óvulos.

Ella habla de su libro, su realidad, de la donación de óvulos, de su trayectoria hasta conseguir uno de sus sueños o proyecto de vida: ser madre, que además le ha costado cuatro años de su vida;  pero todo ello desmitificando y desendulzando todo lo que envuelve el momento maternal.

Ejemplos diferentes

Cada vez más las polémicas están servidas en aspectos personales que son diferente a lo que la sociedad dice que es lo “políticamente correcto”.  Nosotros hemos mostrado el punto de vista de todas aquellas mujeres que no quieren, no desean o no entran en sus planes ser madres como parte vital. Este artículo  Razones para no tener hijos , donde muestra algunas de las realidades que hay que acometer al decidir tener hijos. Tengo muchas amigas, amigos y conocidos que no tienen hijos por convicción propia, por cuestiones físicas y por miles de razones siendo personas realizadas en todas las facetas de su vida y perfectamente felices.

Otro ejemplo del texto escrito por una conocida marketiniana Elia Guardiola, donde nos muestra su decisión y sus razonamientos, estoy totalmente de acuerdo con su titular: “Ser madre no es ninguna obligación para ninguna mujer.” extraigo una parte: “SER MADRE. Estas cosas hay que sentirlas porque te sale de dentro realizarlas y sabes que los esfuerzos compensan, no porque la sociedad y la cultura de un país, una raza o la especie entera, te diga que para sentirte realizada como mujer debes terminar siendo madre”.

Mi historia sobre la maternidad

Yo desde siempre quise tener hijos, de hecho quería tenerlos joven para que cuando fueran mayores yo siguiera estando en forma y pudieran presumir de madre, haciendo yo mi vida ya sin ellos. Puede ser que al criarme con mi abuela y mi tía, estaba acostumbrada a tener a mis primos en casa, el alboroto, las jerarquías, etc… Así que al tener a mi primer novio “formal” a los 19 años, después de 7 años juntos, la compra de nuestra casa y teniendo un negocio propio, decidimos tener a mi hija Anaïs. Fue un embarazo muy buscado durante casi un año, no estábamos casados pero convivíamos juntos desde hacía casi 4 años, por lo que era la evolución natural en nuestros deseos y proyecto de vida.

Esta soy yo un mes antes de dar a luz. Junio 1995.

Durante el embarazo estuve vomitando durante los primeros tres meses, pero luego fue totalmente saludable y apenas subí 10 kilos. Hice deporte hasta los 6 meses sin ningún tipo de percance. Aunque se adelantó un mes de su fecha prevista, mi princesa Anaïs nació sana y con mucha vitalidad.

No quería tener hijo único, tenía claro que sobre los tres años comenzaría la búsqueda de mi segundo hijo.

Aquí embarazada de mi segundo hijo, dos meses antes de su nacimiento. Octubre 1999.

Se resistió bastante, porque tuve dos embarazos anteriores que no llegaron al primer trimestre e incluso el médico me indicó que habían incompatibilidades con mi pareja (siendo el mismo que mi hija). En ese momento, dije pues cuando quiera ser que sea, tenía 31 años así que disponía de toda la vida fértil por delante;  pero una vez me relajé (mentalmente) a los dos meses siguientes ya estaba embarazada de nuevo. Feliz, con un embarazo de alto riesgo, controlada hasta la extenuación, dí a luz a mi pequeño príncipe de la casa, Osel.

Tras estas dos experiencias, mi faceta de madre estaba cubierta y desarrollada casi como lo tenía trazado en mi plan de vida. Pero la vida siempre te reserva experiencias para que crezcas y madures, por lo que después de una separación del padre de mis hijos, al año conocí a mi segunda pareja y luego mi marido, un persona soltera y sin hijos. En este punto, había que replantearse el tema hijos. En un momento después de 4 años de convivencia y nuestra boda, nos plantamos un hijo en común. Fui yo la que hizo que se acelerara el proceso, porque no quería ser una cuarentona embarazada, así que al final a los 38 años me quedé embarazada de la pequeña de la casa.

Curiosamente no encuentro fotos de ese embarazo O_O. Fue de alto riesgo también y con reposo absoluto en los últimos dos meses cuando con 30 semanas, tenía contracciones cada 10 o 5 minutos durante el día y la noche. Parecía una primeriza sin conocimiento de la maternidad, para aquellos que dices que todos son iguales, ninguno de mis embarazos fueron iguales. En plena primavera, mayo del 2007 nació nuestra querida pequeña Micaela.

Mis tres tesoros, julio 2007

Esto lo cuento porque siempre he estado orgullosa de planificar mi vida, decidir mis cosas y que la vida no me mande cosas por sorpresas, y aún así no era exactamente como quería, pero tengo que claro que fueron decisiones acertadas.

¿Te cambia la vida la maternidad?

Esa es la pregunta más tonta que siempre he oído, pues claro… pero también te la cambia un nuevo trabajo, una pareja, decidir hacer ejercicio a diario, etc… Todas las decisiones que tomes en tu vida hacen que te cambien… pero normalmente son para bien, ya que se supone que esas decisiones las has tomado con gusto o por lo menos así debería ser.

Dejas de salir de fiesta con los colegas hasta las 7 de la mañana, pero porque eso ya no te motiva, ahora son otras cosas… Y cuando sales tienes claro otras responsabilidades que te llenan más.

Yo conozco gente que deja de viajar hasta que sus hijos pueden sentar en la mesa para comer, yo he viajado con mis hijos desde recién nacido y nunca he sentido que me “han obligado a hacer otras cosas”, pero creo que eso da para otro articulo.

Reflexión final

  • Hay decisiones en la vida que hay que sopesarlas y tenerlas muy claras, porque los hijos no son bolsos o ropa que puedas devolver sino te gustan o hacen lo que quieres. Es para toda la vida.
  • No serás mejor persona si eres madre, para ser madre hay que ser mucho mejor persona de lo que eres ahora.
  • Si no quieres tener hijos por decisión propia (no por circunstancias de la vida) enhorabuena, tu felicidad nunca dependerá de nadie, sino de ti misma.
  • Tener hijos no resuelven tus problemas, los agravan.
  • Los hijos son de los padres y de las madres para toda la vida, estén juntos o separados, así que elige bien el momento y la persona.
  • Deja de estar pendiente de lo que piensen los demás de ti, es tu vida, tu película y tú eliges los actores, actrices y el atrezzo.
  • Si quieres cambiar algo, hazlo, sino eres capaz, deja de echarle la culpa a los demás, solamente tú eres el culpable.

Me encantaría conocer tu opinión