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La Navidad es…

Familia en la playa

Familia, esas reuniones familiares “coñazo” con esos cuñad@s con los que no nos hablamos o esos prim@s que siempre son “los más” en todo lo que hacen y dicen. Esas reuniones familiares necesarias para nuestra propia evolución, para ser quiénes somos y no querer ser nunca como son algunos de ellos. Esas reuniones familiares que ridiculizaremos con nuestros amigos, pero que echaremos de menos en cuanto no se produzcan o empiecen a falta miembros.

La familia son ese conjunto de personas imperfectas que siempre te amarán independientemente de lo que seas o consigas en la vida.

Amigos, esa “familia elegida”, esas personas que a lo largo de tu vida han llegado y se han quedado. Da igual si son de hace un mes o 10 años, de si son tus comadres o los ex de tus amig@s, da igual si están cerca y los ves a diario o si están al otro lado del mundo y hablas por skype. Esos amigos son los que te dan vida y energía, los que te ayudan a levantarte cuando estás de bajón y los que dicen “a quién hay que romperle las piernas” cuando alguien te ha dañado.

Amigos, esa familia elegida son el lugar perfecto para reconfortar el alma y encogerte el corazón.

Ilusión, esa palabra asociada a los pequeños de la casa, que fomentan Papá Noel, Santa Claus, los Reyes Magos; y que cuando crecen, va disminuyendo porque parece que los mayores no disponemos de dosis de sueños o de deseos, algo que alimenta a la ilusión.

La ilusión es la necesidad de tener la fe para sorprender a los demás.

Tecnología, ya que gracias a ella, todos aquellos familiares o amigos que están lejos de nosotros, los tendremos más cerca. Nosotros disfrutamos en la cena de Nochebuena de videollamadas desde Moscú, Madrid, Sevilla, Bélgica, etc. Riendo, llorando y sobre todo queriéndonos mucho a pesar de la distancia.

El buen uso de la tecnología dependerá del gran corazón que tengas multiplicado por el número de personas que estén lejos en Navidad.

Compras, ya que queremos compensar con regalos, esas carencias de afecto, cariño, tiempo y amor que no le he hemos dicho o hecho a nuestra familia o amigos especiales. Con regalos imposibles de conseguir o  los más caros o los más útiles y necesarios, pero realmente lo que muchos esperan es un gran abrazo o un “te quiero” que nunca sale de nuestra boca o un “lo siento me equivoqué”.

Las compras son esa forma de sorprender a los seres queridos sustituyendo el amor que necesitan.

Dolor, por todos los que no están, que no nos acompañan ya sea física o emocionalmente. Son momentos de hacer las cosas de otra forma que tradicionalmente hacías, porque las circunstancias han cambiado o por la ausencia de personas.

El dolor es la manifestación de la rebeldía del alma a continuar y cambiar.

Compañía, es reparar en lo afortunados que somos si tenemos a nuestras personas importantes con nosotros y en acompañar a aquellas que no las tienen. Es buscar ese hueco en la agenda para compartir un café, un vino o, sencillamente, un polvorón donde mirando a los ojos y sonreír, así dejas parte de tu cariño en los demás.

La compañía de los demás es un pilar fundamental en una vida plena.

Continúa contándome: ¿qué es para ti la Navidad?