La Tentación

Por fin ha llegado el día de la cena con mi amiga y su marido, me enfada que Vicente siempre se raje a última hora. ¡¡Qué necesidad de quedar mal con ellos cuando estaba planeado desde hace meses!! Me tocará disculparlo con alguna mentirijilla para que no piensen nada raro de él, porque son buena gente. Me encanta que me recojan en casa, así no tengo que conducir. ¡Qué combinados van siempre! Normal, tienen pasta y lo muestran. Qué necesidad de ir a un restaurante en el sur de la isla, como si no hubieran restaurantes en el centro. En fin, a la vuelta me vendré dormida seguro, porque estoy agotada de toda la semana. ¿Sigue siendo mesa para cuatro cuando somos tres? Entonces llega la tentación. ¡WOW! Y este adonis, ¿de dónde lo han sacado? Ahhhh, que han invitado a un amigo de su marido a la cena… Interesante, está claro que en este momento si no estuviera casada y con un hijo, me lo llevaba a casa, pero no puede ser… Así que respira hondo y sonríe, empieza a comer que se enfría. la-tentacion Es difícil encontrarle un defecto a este hombre, mira que lo intento, pero no… ¿Y esa fragancia que me llega de vez en cuando al servirme más vino? Me deja embriagada. Venga, céntrate, estás bajando la guardia. Recuerda: casa, marido, hija, casa, marido, hija, casa, marido, hija. Además, quién te crees tú que eres para que este adonis se interese por ti, simplemente es educado y amable por ser amiga de su amigo y ya. Céntrate. Es verdad, tienes toda la razón. Pero mira, eso es un galanteo, se acerca a mi lado de la mesa… Voy al baño, así pongo espacio y me refresco. Mierda, estaba “casualmente” en la puerta del baño de caballeros. No le mires a los ojos, sonríe y sigue a la mesa. Mierda, mierda, mierda, me ha cogido del brazo, lo miro a los ojos… buf, creo que se me van a caer las bragas, ¿me las puse bien?, creo que sí… no te distraigas que pierdes… —No, te espero mejor en la mesa para el postre… En serio que has dicho “para el postre” ¿qué insinuación absurda es esa? No me insinué, solamente fue lo primero que me salió. Mejor no hables porque esto se está descontrolando. Casa, marido, hijo, casa, marido, hijo, casa, marido, hijo, casa, marido, hijo, casa, marido, hijo… Genial, acabamos la cena y ahora para casa… ¡Qué necesidad de estar en esta tesitura! Tengo mi vida ideal con mi trabajo, con mi pareja, con mi hijo, cumpliendo todos los sueños que vamos teniendo, por qué te vas a complicar con una cosa “temporal”, de un rato solo para tu ego. Es verdad, solamente lo estamos pasando bien y ya. Cada uno tiene su vida y ahí va a seguir. ¿Cómo? ¿Copa? ¿Dónde? Nooooo, yo quiero irme a casa ya, esta energía en mantenerme cuerda y centrada para no caer en la tentación, me está dejando más agotada si cabe que el vino y el chupito de la cena. Todos en un coche, OMG (Oh my God) sácame de aquí. Los dos en el asiento trasero. Imposible no olerlo, no rozarse, no sentir su respiración en cada carcajada… Mantente alerta, venga no claudiques… Sencillamente me estoy divirtiendo, que hace mucho que no lo hago… no va a pasar nada, te lo digo yo. Buf, se me acaba de erizar todo el cuerpo cuando al dejarme en mi casa, me ha dado un gran abrazo, un beso en cada mejilla y con voz cinéfila ha dicho: “Quiero volver a verte” A ver quién se duerme esta noche…  

Cuéntame: ¿cómo acabarías esta tentación? ¿Si te ha pasado en alguna ocasión?

 

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