Mi gran celebración anual

Como cada año, y que siga así, llega mi maravilloso y ansiado 09 de agosto.

He aprendido a ser una disfrutona de la vida y de cada momento que merezca ser recordado.

Me he hecho forofa de los anclajes. 

Realmente creo que siempre lo he sido, aunque ahora soy consciente de lo que hago. Para aquellos que no sepan de lo que hablo, les cuento. Según la RAE anclaje está relacionado con el mundo náutico al mismo tiempo que para el sector del crecimiento personal, está definido como aquella acción u objeto físico que hace que recuerdes aquellos momentos que quieras mantener en tu memoria. Por ejemplo, en todas mis formaciones hago bailar a mis alumn@s antes de comenzar, eso hace que cuando recuerdan esa canción les llevará a las vivencias en la formación.  Por otro lado, en ocasiones les regalo algo: un boli, una pegatina, un hilo, etc… eso hace que cuando lo usen o lo miren atraigan al momento presente esos aprendizajes. También pueden hacerse anclajes con puntos de acupuntura o trabajando la PNL, etc…

Un mundo apasionante de los anclajes. 

Y digo que siempre lo he sido porque soy de las que se trae recuerdos de cualquier tipo de mis viajes y/o aventuras, así cuando los veo me teletransporto a lo vivido en ese lugar o aprendizajes o disfrute. 

Todo este rollo viene porque como cada año me gusta reflexionar sobre los grandes aprendizajes de estos últimos 12 meses desde el pasado agosto de 2021.

Mi gran aprendizaje es ponerme en primer lugar siempre.

Mi familia: ha estado más presente que nunca, e incluso creo que más unida. Nos hacemos más fuertes juntos y nos reímos más  de nosotros mismos.

Mis amig@s, mis incondicionales: Esos del grupo ATI que se despiertan todos los días con un “Buenos días”, algún chiste que otro y siempre con las colas eternas de nuestra maravillosa isla.

Mis nuevos amig@s añadid@s o viej@s que frecuento más: es@s que han tenido malos momentos, aunque nos vamos recuperando. Es@s a los que nos hemos dedicado una tarde al mes y que nos ha sentado a gloria. Es@s que he descubierto gracias a las circunstancias de la vida y a costa de ponerse muy cuesta arriba, que han estado y acompañado en el proceso. Es@s con los que comienzo proyectos nuevos que nacen del corazón. Es@s que se han acercado tímidamente y ahora son imprescindibles.

Mis mentores: Si, he necesitado varios. A Jose, por encauzar mi proyecto internacional que al final se cerró después de 18 meses de trabajo. A David, por acompañarme en la ardua labor de establecer prioridades de proyectos personales y algún que otro profesional.  A mi amiga Raquel por ser mi espejo en todo momento y ahora parece mi gemela, gracias por todo lo compartido este año y lo que queda. 

A mis adversari@s: Todos los tenemos. Aquellas personas que nos envidian porque magnifican nuestros logros sin conocer nuestras batallas. Aquellas que no se alegran de nuestras victorias y sobre todo, aquellas que además nos ponen la zancadilla, ya que esas son las que nos empujan hacia adelante. 😉 

Han sido 365 días de aprendizaje continuo, creyendo incluso que ya nada me podía sorprender;  en eso va la vida y dice: “Toma dos tazas”. He estado en lo más bajo, donde la única opción era empezar a subir de nuevo.

Así que ahora, desde la cima de mi primera montaña, les doy las GRACIAS A TOD@S, porque sin esas caídas yo no sería la que soy hoy.

Hoy empiezo otro camino del que estaré orgullosa dentro de poco. 

Espero que estés cerca para verlo, ya sea para alegrarte como para “envidiar”,

porque ambas cosas solamente repercutirán en ti. 

“Cada día es día 1 de mis próximos 365”


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